De tapas por Alconchel (Badajoz)

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Un parroquiano acodado en la barra del bar de el terrero, bar apodado como Francis

Colilla

Antonio Colilla, propietario del bar La Piscina.

Aquí se ofrece un desayuno extremeño de los de verdad, con cafés, tostadas y zumos de naranja espectaculares. Coloca ante nosotros media vegetal, media de paté, media de zurrapa de lomo, media de jamón y queso… Y aun nos tienta con medias de cachuela, de ajo y aceite, blanca y de mermelada. Antonio llevaba el bar Colilla en la plaza hasta hace tres meses. Allí despachó chatos, refrescos y cervezas durante 16 años. Ahora se ha trasladado a la carretera, ha cogido el bar de la piscina y da gusto llegar al pueblo, aparcar cómodamente y desayunar a lo grande.
 
Estamos en Alconchel, son las diez de la mañana y entonamos el cuerpo antes de dar un paseo por el pueblo: del castillo al museo y de la iglesia a la Plaza. Ahí precisamente, en la Plaza, está El Quiosco. Ahora es el único bar de esta plaza llamada popularmente El Terrero, donde en los años 60 había 12 bares. Alconchel tenía entonces 4.500 vecinos y la gente alternaba en cerca de 30 tabernas. Hoy, quedan en el pueblo 1.800 habitantes y siete bares que vamos a recorrer.
Tras desayunar en La Piscina y pasear arriba y abajo, llegamos a este Terrero, coqueto y soleado, donde nos acodamos en la barra de El Quiosco, pedimos un vinito de la tierra y Francis nos sirve para acompañar unas aceitunas aliñadas en Alconchel, buenísimas, y una generosa tapa de tortilla de espárragos recién cogidos. Francis abrió El Quiosco hace un año y da gusto disfrutar de la tapa y la bebida, rodeados de parroquianos castizos que enseguida dan palique y brindan hospitalidad. Otro vinito, una tapita rica de tocino veteado y cambiamos de bar.
José Miguel Castellano, Casti, atiende la barra del Centro Social Enrique Tierno Galván. Además de hostelero, Casti lleva la murga Los Repesca y dirige el grupo Voces al Alba, que el próximo 23 de abril presenta disco en el teatro López de Ayala. Su pincho estrella son las croquetas de espinacas, deliciosas, aunque sus aceitunas aliñadas también son de campeonato.
Pero nos han hablado de los rejos fritos del bar Pinto y hacia allá nos vamos. Atienden el local David Piñana, que entrena al equipo de fútbol de Alconchel, y su mujer, Luz María. Son muy agradables. Charlamos, reímos, probamos… En este caso, toca buenísima carne con tomate, finísimo queso de cabra con cebolla caramelizada, sabroso pollo con patatas fritas y no faltan las aceitunas.
La siguiente ‘estación’ es La Pachanga, el primer bar de la carretera. Tenía pensión y lo abrió en 1958 el padre de Mari Sánchez, que lo lleva ahora con Isidro Moroba, su marido. Aquí son famosos los tutus, o sea, seis huevos fritos estrellados con chorizo y patatas fritas. Pedimos una Rabonita: una frasca de vino, que hoy llega acompañada por unos ricos ‘frijonitos con chorizo’ y otro día puede venir con un arroz con liebre.
Seguimos por la carretera, que ha sustituido a la Plaza como centro de operaciones gastronómicas, y nos acercamos al hotel Lusitania, inaugurado en 2006. María José Cabalgante pone junto al vino las estrellas de la gastronomía local: unos inolvidables gurumelos rellenos, una conseguida tortilla de espárragos y unas carrilleras de cerdo ibérico que se deshacen en la boca.
Acaba ya esta mañana maravillosa (ver las fotos en hoy.es). La rematamos en el restaurante del pueblo: Poli. María José y Poli han convertido este local, abierto en 1980, en referencia comarcal de la comida casera: peladilla, secreto y caldereta; callos, mollejas y riñones; bacalao dorado y con tomate… Terminamos la ronda con la sensación de haber descubierto un placer secreto: ir de tapas por Alconchel. Ahora disfrutamos contándolo. Lo siguiente es acercarse a probarlo.

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* Base de información obtenida de hoy.es

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